Una de las señales inequívocas y evidentes de que nos vamos haciendo mayores es la caída de los dientes.
Llevaba ya tiempo que se se me movían los dos incisivos superiores y quería que se me cayeran pronto pero por la incomodidad de morder con ellos, siempre que podía lo evitaba y eso que mis padres continuamente me decían que si quería que eso pasase tenía que utilizarlos, morder con ellos, si no iban a tardar bastante en caerse.
Desde hace unos días, el izquierdo se me movía muchísimo y ya si que me molestaba en exceso, papá me decía que si me molestaba tanto lo que tenía que hacer era darme un tirón y arrancármelo (él me decía esto porque no me creía capaz, porque la verdad es que para todo lo que tiene que ver con sangre y heridas soy bastante “cagado”). Pues hoy, justo antes de ir al cole, harto ya de tanta molestia y estando el diente colgando, me he armado de valor y me he dado un tirón y he acabado con el diente en mi mano, me ha salido una poquita sangre pero no me ha dolido nada, así que esta noche me visitará el Sr. Pérez a dejarme algo a cambio de mi dientecito.
1 comentario:
Jo, ¡qué valiente! A mí que no me toquen los dientes...
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