Según me cuenta mamá, desde que nacemos están poniéndonos vacunas cada X tiempo, sobretodo cuando tenemos meses, y por lo visto la última hasta esta fue a los 3 años. Pues ni que decir tiene, que desde hace más de 3 años, por suerte, no he visto una aguja y la verdad es que cuando nos dijeron que nos tenían que vacunar en el cole me dio un poco de no se qué. Vamos que estaba un poco nervioso, cada vez que me acordaba me entraba una cosilla por el cuerpo…
En fin, que llegó el miércoles, el día señalado en el cole para que a los niños y niñas de primero nos vacunaran. Me levanté nerviosillo aunque papá y mamá ya habían hablado conmigo y me dijeron que no me preocupara, que iba a ver que eso no dolía, que sólo sería un pinchacillo y ya está. Cuando llegué al cole, tenía una “responsabilidad” muy grande, pues como nos vacunaban por orden de lista, yo iba a ser el primero y de mi reacción iban a estar pendientes los demás. Así que cuando llegó la hora, que fue bien temprano, casi al entrar, me armé de valor y fui todo lanzado a por mi “banderilla”, fue mas el pensarlo que el pasarlo. A penas me enteré, un poquito cuando me clavaron la aguja pero vamos, nada y mucho menos para llorar, salí todo diligente de allí y me fui directo a consolar a mi compañera de cole que estaba llorando y muy nerviosa.
Lo peor, por decir algo fue al día siguiente que me dolía bastante el brazo y lo tenía un poco hinchado y muy caliente. Pero en fin, fue una prueba superada con total éxito. Se nota que me voy haciendo mayor…
1 comentario:
¡Qué valientes fuimos todos!
Publicar un comentario