Como es bastante habitual, hay momentos en los que nuestra vida social es escasa, por no decir nula, y otros en los que coinciden varios acontecimientos juntos. Precisamente este fin de semana ha sido uno de ellos.
El viernes, mis papis, con la excusa de Halloween montaron con unos amigos, en el bar de papá una fiestecilla de disfraces. No fue una fiesta de puertas abiertas, todo lo contrario, es como si nos juntáramos en casa pero con mucho mas espacio y menos peligro, jeje. Mamá nos colocó unos “superdisfraces” de esqueletos “chulos” porque eran de colores y luego nos pintó las caras, a mí de vampiro o algo parecido y al hermano, de esqueleto. Lo pasamos muy bien, cenamos pizza y nos pasamos toda la noche jugando con un montón de amigos.
Al día siguiente la reunión era algo mas formal, aunque eso en teoría porque la verdad es que me lo pasé genial. Tuvimos una nueva reunión con la familia materna de mamá, todos en torno a la abuela María (en honor a sus 89 años) mi bisabuela, mis abuelos, mis titos y mi primo, los titos de mamá, sus primos y los hijos de estos. Nos juntamos un montón de gente y después de la comida nos fuimos al pub de las primas de mamá. Estas reuniones a mamá le encantan (y a mí) y por suerte se repiten todos los años, ojalá que esto no cambie y que sigamos juntándonos aunque sea una vez al año.
La bisabuela con casi todos sus bisnietos ( en esta foto falta el hermano, y los 3 que viven en Murcia)
1 comentario:
Madre mía, ¡así no te da tiempo a aburrirte!
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