Supongo que nadie se sorprende si digo que me encanta bañarme en la piscina (como a casi todos los niños) y me da igual que sea una piscina grande, como la de la abuela Juana o la de la tita Isa, o una pequeña, como la de la abuela Dulce, la cuestión es estar en remojo, que es lo que pega en verano.
El año pasado estuve en natación y, al menos, le perdí el miedo a estar en el agua y ya soy capaz de nadar y estar a mi aire solo con los manguitos. En cuanto a lo de bucear siempre me ha encantado, eso de meter la cabeza y parecer un pececito, pues eso, que poco a poco voy perfeccionando la técnica del buceo y soy capaz de aguantar un rato e incluso moverme mientras estoy debajo del agua.
A parte de piscinas, el verano tiene otras cosas buenas como, por ejemplo, el cine de verano. El año pasado ya me “estrené” viendo una película de dibujos animados (Enredados), y me encantó y este año he repetido, y por dos veces. El primer día fui con papá y mi amigo Carlos a ver “El gato con botas”, y el segundo fui con mi amigo Leo (que él se estrenaba en esto del cine) a ver “Cars 2”, allí también estaban mis amigos Carlos y Rubén. Ah!! el segundo día también vino mamá con Pepe y él fue un campeón, se quedó quietecito viendo la peli y no se durmió pese a la hora que era, es más bailó todas las canciones de la peli, jeje.

2 comentarios:
Hala, ¡pero qué bien lo haces! A ver si en los días que vamos a pasar juntos me enseñas.
La verdad es que lo pasamos genial en el cine, ¡es una pena que ya no haya más!
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